Desde que tengo uso de razón siento que no pertenezco a este lugar, es esa sensación de mierda de que estoy en el lugar incorrecto, que no me encuentro, que me siento totalmente perdida. Y lo siento desde que soy pequeña, no es una crisis de la edad por estar a punto de terminar la universidad el año que viene.
Hoy desperté con una horrible sensación de ahogo que me hizo quedarme en la cama hasta ahora (no es que no haga eso los fines de semana, pero esta vez puedo decir que en realidad lo que quería era borrarme), y empecé a cuestionarme qué quiero, qué necesito, y qué es lo que mi alma me grita internamente. Y por primera vez, después de un fallido intento de irme de intercambio, sentí motivación, sentí ese deseo, esa necesidad de querer irme de aquí, de viajar, de conocer, de emigrar. Y mi alma se volvió a sentir viva, se volvió a sentir ella misma, y tuve ganas de sonreír de nuevo, porque me iré, me iré como sea, emigraré a otro lugar, a otro país, me alejaré y seré finalmente lo que mi espíritu me grita.
Lo decreto hoy y siempre; haré lo que sea por lograr conocer todo lo que mi alma me grita, todo lo que mi instinto me hace querer recorrer. Haré lo que sea por un día volver a Chile y sentir que todo valió la pena, o quizás ni siquiera volver, sólo quiero morir y saber que logré ese íntimo deseo salvaje de querer moverme por todos lados. Y desde hoy, desde este mismísimo momento empezaré a caminar por este viaje largo que será durante toda mi vida.
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